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¿Por qué sucedió?

Pronuncian mis labios, en silencio, tu nombre
mientras miro el tributo que el sol rendirá
a tu bella silueta: ¡fortuna de un hombre!
mientras grito en elipsis ¡que bella que estás!

Plasmaré en mis poemas tu dulce mirada,
la que ya no está más, porque el tiempo eclipsó
en un extraño contraste de cuentos de hadas
mientras sigo pensando ¿por qué sucedió?

Tu rutilante sonrisa, que hoy enmudece,
entristece el paisaje que traza el pintor;
se apaga el talante, la ilusión se estremece
mientras juntos pintamos de negro el albor.

Este puente de espinas tú y yo lo cruzamos
fingiendo sentir suficiente valor.
Después que pasamos, ya sin saludarnos,
se juzga inclemente y se encarcela al amor.

¿Quedará simplemente un sombrío recuerdo
que atormente el alma a merced del rencor?
No eximo ni eximas la culpa en mis versos
que con ellos tan sólo describo dolor.

Pasarán varios días, quizá muchos años,
y mil cosas diremos de nuevo al pasar,
mil cosas que nunca se dicen dos extraños,
porque al menos dos extraños dicen mucho más.

Renuncio al tormento que mi alma confiesa,
lamento si el tiempo a los dos nos venció.
Recuerda, amor mío, mi justa promesa:
¡vivirás en mi alma… aunque digas adiós!


Te propongo

Propongo escribirte un poema en los labios
con rima indeleble de candoroso estupor;
propongo perderme en tus cabellos lacios
y recitar en tu cuello suspiros de amor.

Propongo cubrirte con besos ardientes,
absorber tu calor y ganas de amar.
Propongo también escribirte un poema
que diga en sus versos lo que es suspirar.

Propongo escribirte el deseo más puro
en tu blanca decencia de divina pasión.
Propongo dormirme en tus sueños más dulces
y entonar tus mañanas como siendo canción.

Te propongo, quizá, discutir tus caprichos,
los que serán míos si logras persuadir.
Te propongo, además, acompañarte en todos
los duros momentos y sacarte de allí.

También te propongo luchar por tus besos,
enfrentando al peligro sin miedo a morir.
Propongo llevarte a conocer mi destino
y al final del camino morir junto a ti.


No me encuentro

Busco en las letras mi descendencia
y entre ellas sueño con encontrarme
aún joven, aún anciano, aún poeta,
sin el desenlace de la carne.

Y sigo buscando y no me encuentro,
porque aún no soy lo que yo quisiera:
un rebelde de la buena vida
y un amante de la vida buena.

Me detengo en este verso y entro,
a través del cauce de mi pluma,
hacia el grito oculto en el silencio.

Y no ostento, no veo ni encuentro,
al joven, al anciano, al poeta;
lo escribo, lo firmo y lo sentencio.


Es la Madre

Para profesar los versos que aquí cito,
he vivido en los latidos de su pecho,
he viajado en los suspiros de su alma,
y he dormido en sus horas de desvelos.

Para profesar los versos que aquí cito,
he percibido cual rocío sus lágrimas,
he sentido lo sublime de sus besos,
y en sus brazos he sentido eterna calma.

La caricia de sus manos me ha brindado
en los rostros felices de los días,
y el clamor de un dolor inusitado
rompe mi alma cuando lejos de ella grita.

He concebido un llanto emocionado
al profesar los versos que aquí cito.
Por vernos y sentirnos tan amados
los suspiros de mi alma le recitan:

¡Estos versos no son versos sin tu estancia;
de estos versos eres dueña, bella madre;
a estos versos los recibes ufanados;
y por ti le pedimos a Nuestro Padre!

Su presencia complementa nuestras vidas,
y si acaso está ausente la extrañamos;
si es así no ocultamos la onda herida
y en los recuerdos reímos y lloramos.

En estos versos profeso su grandeza,
cual alcores dibujados en el cielo,
porque también se merece el firmamento
y el resplandor de la luna y las estrellas.

¡Gloria Dios la existencia de las madres!
¡Salve Altísimo! El corazón lo exclama:
¡Mi Señor, Tú nunca las desampares,
en Tu Presencia protege sus almas!


Mi último poema

Serán éstos los últimos versos que me inspiras,
formando un fiel poema que nunca lo diré
gritando lo que siento cuando tú me miras
en silencio nuevamente que te amo y te amaré.

Ya no te dedicaré lágrimas ni canciones,
ni siquiera suspiros colmados de agonía,
pero te nombraré en todas mis oraciones
evitando así caer otra vez en la ironía.

En la acrimonia de sentir lo que nunca debió ser,
como ahora mi deseo inexplicable por tus labios
lejanos, imposibles, y de mi corazón mercenarios
envueltos en la belleza y en tu don de ser mujer.

Hoy empieza mi reto de olvidarte
y borrar lo que en este poema digo,
y si en mi alma aún siento amarte
mataré este tierno amor prohibido.

Serás, al fin, mi pertinaz castigo
en mi realidad y mi sueño,
porque no puedo ser tu dueño,
porque no puedo estar contigo.

Mi condena es amarte demasiado;
mi perdón, tus labios que he besado.

Ahora, tan sólo un trémulo recuerdo nos ampara,
une nuestras miradas en lo infinito de mi memoria
dando existencia a la maldita razón que nos separa
y matándome cada vez que confieso esta historia.


La ausencia de tus besos

Transcribo tu presencia en los versos de un poema
que oculta la pena del poeta moribundo.
El dolor de quererte es el fuego que me quema,
sin embargo, te quiero y aquí lo grito al mundo.

Ya no tengo lenguajes para escribir mis versos,
sólo me queda el oficio aquel de suspirar,
y es que siempre concibo el bálsamo de tus besos
cada vez que suspiro después de agonizar.

El silencio se extingue como todos los días,
como acontece siempre en cada paso al andar.
Porque eres de todas la más bella poesía
no morirá mi espera aunque muera de esperar.

Recuerdo que escribiste, mustiamente recuerdo,
el poema que relata los besos que te di,
los que no olvidaré, los que me tienen muriendo
por encontrarme viviendo en esta vida sin ti.


Un solo instante

Me bastó una mirada para conocerla.
Un simple saludo recorrió su belleza.
La flor en sus manos, que partió de las mías,
contempló la escena entre asombros y caricias.

Conquisté el orbe inhabitado de sus labios.
Después de besarlos me perdí en sus cabellos;
al despertar en ellos liberé más besos
y en todos y cada uno me encontraba preso.

Fuimos a la gala de sueños consumados,
conociendo mil mundos, trenzando fronteras;
llegamos donde habitan los enamorados
y juré yo en sus senos mi nueva bandera.

Dimos al destino el resto de la historia
-forjada en utopías y realidades-
en un poema de dos mitos verdaderos,
dos mundos paralelos, dos mundos iguales.

Mas el círculo transitado de los días
se reencarna en mi elegía taciturna
para recitar el idilio que escribimos,
muy alto, allá en el sol; muy alto, allá en la luna.


Soneto profano

Te he buscado en mi descontento,
en esa ruta que asesina;
donde el recuerdo es el infierno
que apresa el alma del humano.

Busqué también en la alborada
nuestra historia clandestina,
y al término de la jornada
hallé este soneto profano.

Hoy camino hacia la memoria
de un poeta sin vocación,
sin su perdón y sin pecado.

Ya no te hablaré del amor,
es más, quisiera olvidarte ahora,
pero aún estoy enamorado.


Mujer y poesía

La mirada de una mujer
es un mundo de palabras
destinadas a ser poesía.


Quiero cubrirte de noche y poesía

Quiero cubrirte de noche y poesía,
si me dejas, empezaré por tus labios,
atravesaré tu cuello, sin agravios,
al compás de tu ascendente melodía.

Colonizaré la cima de tus senos
con el brío taciturno de mi boca,
eclipsando ineluctables desenfrenos
con los suspiros que tus besos provocan.

Mis rimas se ocultarán en tus cabellos,
y entre ellos se propagarán mis latidos.
Para lograrlo bajaré por tus vellos
hasta la espina dorsal de tus gemidos.

La forma delirante de tus caderas
revelará nuestros íntimos secretos,
desde el fervor de la noche más severa
hasta el tranquilo fulgor de tus preceptos.

Ocultará en resplandor inconsistente
el extravío de tu cuerpo en el mío,
mas la luna, cual rapsoda refulgente,
esculpirá en nuestras sombras su albedrío.

El transcurrir de las flamas y la brisa
no será, sino el presente que vivimos,
donde intentamos recitar, y sin prisa,
este poema que juntos escribimos.


Distante de mi madre

Como el reo que insta liberación
me encuentro escribiéndote poesía,
te la ofrezco convertida en canción
con suspiros de mi alma madre mía.

Escribo mirando en la distancia
tu rostro de celestial princesa;
y escribo con suspiros del alma
cuando frágil me mira tu ausencia.

El dolor de interminable jornada
enhebra mi corazón, mi alma muere;
pero tu amor infinito y sagrado
resucita a este hijo que te quiere.

No son ni serán sólo mis lágrimas
y mis versos únicos testigos
del dolor que se oculta en mi llanto
al verte tan lejos de tu hijo.

A la luna en mis noches inciertas
le pregunto, ¿cómo está mi dueña?
Y agradezco su dulce respuesta,
pues la luz de tus ojos me enseña.

Hoy quiero con esta serenata
entregar mis versos con amor,
a tu alma, mujer purificada,
rodeada de perfume de flor.

Escucha lo que expresan mis frases,
rompiendo distancias de dolor:
¡Te amo y te extraño mi bella madre!
Cada vez que le rezo al Señor.


Te extraño

Te extraño como extrañan los amantes
en la sutil complicidad del silencio.
Ese silencio que me mata cuando te escribo,
ese silencio que me da vida cuando te pienso.

Y porque te extraño te escribo un verso
con toda el alma, con todo el aire.
Ese aire que me ahoga cuando te miro,
ese aire que me da vida cuando te beso.


No es lo mismo

Olvidé cómo es la vida cuando se ama,
recordando que al amar también se muere.
Porque no es lo mismo amar que amarte.
Porque al amarte mi vida vuelve.


Nuevos caminos

Cuatro mundos he andado, y aún no llego a mi destino;
aunque huellas voy dejando no regreso a esos caminos.

Cruzaré nuevos vientos; iré de prisa, a veces lento;
observando los senderos que habitarán en el tiempo.

Son montañas de distancia que me alejan más y más
de las huellas de mi infancia que en mi mente vivirán.

Poblaré nuevas metas y cada una contará su historia,
sin ocultar ningún fracaso y dudando en contar la gloria.

Observo que surge el infinito seductor en frente
y empezando por estos versos avanzo nuevamente.

Mañana estaré muy lejos, o quizá ya no esté;
y si es poco lo que dejo que el olvido me lleve.

Afrontaré sin cansancio el nuevo camino que me espera.
¡Porque este ‘Quijote’ aún no encuentra su ‘Dulcinea’!


¡Gloria a Loja!

Es Castellana, pujante y valerosa;
es República de linaje gloriosa
-fortificada entre flores y azucenas-
y el alcázar de músicos y poetas.

Loja se purifica en dos afluentes
cual venas irradiando todo el cielo;
exalto sus mil glorias de fervientes
y elegantes cual adornos cimientos.

Con lucidez de su frente engalanada
cual Mercadillo de su Europa diría
junto a Bolívar con su espada envainada,
¡Gloria a Loja!, con devoción y eufonía.

Su estirpe por historia es respetuosa,
el coraje a sus hijos engalana,
y el honor en sus frentes ya reposa
con un culto infinito a aquella hazaña.

Los sauces altivos y alborozados
se animan al bullicio en la rivera
rindiendo junto al viento ya agitado
un tributo irrevocable a esta tierra.

Sus hijos, cultamente emocionados,
celebran su libre pleitesía,
porque el zarpazo cruel de los villanos
nunca podrán hacer de ella cautiva.

¡Gloria a Loja, gallarda y atractiva!
¡Gloria a Loja, patrona soberana!
¡Desde el Santuario la protege eterna Dama
y le riega bendiciones como agua viva!


Sin cadenas

A la orilla del mar invertebrado
las babas de la infamia me laceran,
y se llevan lo que ya se han llevado,
entre otras cosas indultos y penas.

Disputan el gobierno de un calvario
que se alista a recibir un nuevo amo;
yo les digo: ¡no pugnen mercenarios!
¡Si quieren que caiga, querrán en vano!

Estaré, aunque no quieran observarme,
yendo por los caminos, sin cadenas,
ignorando hasta los mismo ignorantes
que no saben de mi vida y la condenan.

No consiento rencores que destruyen,
ni me entrego a desaires que degradan,
no me estanco, porque esa no es mi meta,
y porque es mi voluntad, ¡que así sea!


Si amarte es un crimen, acepto el castigo

En torno a una noche rimada de estrellas
escribo un poema en deliquio funesto
sin caer cautivo en las noches aquellas
que venció Romeo por ser un Montesco.

Recorres mis sueños en ascua imperfecta
buscando impugnar mi deseo indulgente,
mas soy un mortal con alma de poeta
y eso no comprendes ni entiende la gente.

Intentas en vano apresar mis suspiros
en tu raudo temor, ahogando un secreto;
no temas amar enfrentando el peligro
que mató a Julieta por ser Capuleto.

Aunque huyas, amor, lapidando suspiros,
no ocultes lo nuestro por miedo a la muerte.
Si amarte es un crimen, acepto el castigo,
pues prefiero morir que vivir sin verte.


En la soledad

El frío es evidente;
las sombras velan a lo lejos.

Se resquebraja la distancia
de aquellos que fueron.

No me sienten y yo los siento
como en frente del espejo.

Sin embargo, se deslizan
como fantasmas en los sueños.

Sus pasos se agigantan;
van cada vez más lejos.

Y van sin despedirse,
porque nunca vinieron.


Pecados

Se distingue esplendente el amparo
sobre el domo de la noble torre,
la que muestra en sus tapias de barro
el hospicio diáfano del hombre.

No son de fantasía sus nombres
ni fortuitos sus muchos pecados,
los que revelan ricos y pobres
a Jesucristo crucificado.

Y acontece un día y otro día
un transitar de caricias y azotes,
buscando la tierra prometida
como no lo haría don Quijote

Finalmente, concluyo y no acabo
de escribir lo que no ha de acabarse,
por eso culmino este poema
que martiriza mi alma y la quema.


Aflicción

Libero el resplandor de un suspiro
al buscar el misterio en la muerte,
ocultando el dolor infinito,
en un grito que no oye la gente.

Es por eso que entrego al silencio
mi aflicción en coraza de hierro
para rehuir del presente funesto
aunque sea tan sólo un momento.


Manifiesto de un amor

Quiero declamar en mi nueva despedida
profusos versos con suspiros de lancero,
cual romántico de mirada enmohecida,
pero no lo haré, porque aquí escribir prefiero.

No intento siquiera emitir en silencio
la historia escondida en mares sin calma.
Me entrego tan sólo en suspiros al viento,
aunque en esos suspiros se vaya mi alma.

Te custodian mis ojos desde el sur postergado,
donde el luto es un lujo de dolor innegable.
Entenderán los que creen saber que han amado
la razón de los veros que escribimos con sangre.

Fenezco y no digo lo que decirte quiero;
si no logro decirlo es porque llegó la hora
de recorrer el camino, aquel sin regreso,
para estar junto a ti, de una vez y por todas.


Octubre mustio

Divaga sempiterno y silencioso
en agnición de un mortal taciturno
al momento que eclipsa su agonía.

El brillo desgastado de las tardes
proclama la apagada algarabía
en compañía de gregarias sombras.

De pronto, el último lirio fenece,
y en espirales cual suspiro inerte,
desaparece entre el viento y la nada.

Es octubre, un paisaje desolado.
Es octubre, Quijote sin locura.
Es octubre, poesía olvidada.


Si me lo pides

Te escribiré un poema si me los pides,
y lo haré acompañado de tu mirada,
plagiando lo que callas y lo que dices
en la luz de tus ojos que me enamoran.

Si me lo pides, poblaremos auroras
en cinco recitales de un millón de horas
para decir lo que callamos cada uno
mientras te llevo a donde gira Neptuno.


De los señores

Profeso el mundo de los señores
con arrugas y canas abultadas,
también todas las palabras
de aquellos humildes y patrones.

Creo en sus manos ciñéndola fuerte,
tan fuerte como contagiando energía,
la energía exigua ya en la fuente,
en la fuente de la juventud marchita.

Los señores decanos de párpados serenos,
tan serenos como sus muertas bravatas,
ayer fueron ágiles y hoy caminan lento
como pidiendo permiso a la sociedad ingrata.

Adornan sus cabezas espectaculares canas
dibujando la historia única de hombres.
Observan ya sus ojos a la juventud lejana
y otorgan a cada hijo su apellido y su nombre.

Sobre sus miradas altivas y cansadas
los amaneceres lentamente se opacan;
brindan, todos, sólo tristes miradas,
porque sus vidas mansamente se apagan.

Sus ojos dibujan amaneceres floridos,
sus sepulcros cultos entristecen al viento,
porque ya no estarán, ya se habrán ido,
y el eterno culpable irrecusable será el tiempo.

Quedará transitando todo cuanto fueron
sobre pliegues de aquella, su inequívoca historia.
Velará su ausencia, impávida, el misterio
de aquellos que quedan honrando su memoria.


Quijotes de pasiones

Son los poetas
soñadores de realidades,
lactantes de letras,
Quijotes de pasiones,
acompañantes de soledades,
y habitantes
de silencios interminables.


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