martes, 15 de enero de 2013

Soneto profano


Te he buscado en mi descontento,
en esa ruta que asesina;
donde el recuerdo es el infierno
que apresa el alma del humano.

Busqué también en la alborada
nuestra historia clandestina,
y al término de la jornada
hallé este soneto profano.

Hoy camino hacia la memoria
de un poeta sin vocación,
sin su perdón y sin pecado.

Ya no te hablaré del amor,
es más, quisiera olvidarte ahora,
pero aún estoy enamorado.

martes, 15 de noviembre de 2011

¡Gloria a Loja!


Es Castellana, pujante y valerosa;
es República de linaje gloriosa
-fortificada entre flores y azucenas-
y el alcázar de músicos y poetas.
 
Loja se purifica en dos afluentes
cual venas irradiando todo el cielo;
exalto sus mil glorias de fervientes
y elegantes cual adornos cimientos.
 
Con lucidez de su frente engalanada
cual Mercadillo de su Europa diría
junto a Bolívar con su espada envainada,
¡Gloria a Loja!, con devoción y eufonía.
 
Su estirpe por historia es respetuosa,
el coraje a sus hijos engalana,
y el honor en sus frentes ya reposa
con un culto infinito a aquella hazaña.
 
Los sauces altivos y alborozados
se animan al bullicio en la rivera
rindiendo junto al viento ya agitado
un tributo irrevocable a esta tierra.
 
Sus hijos, cultamente emocionados,
celebran su libre pleitesía,
porque el zarpazo cruel de los villanos
nunca podrán hacer de ella cautiva.
 
s¡Gloria a Loja, gallarda y atractiva!
¡Gloria a Loja, patrona soberana!
¡Desde el Santuario la protege eterna Dama
y le riega bendiciones como agua viva!
 

domingo, 23 de octubre de 2011

Octubre triste


Divaga sempiterno y silencioso
en agnición de un mortal taciturno
al momento que eclipsa su agonía.
 
El brillo desgastado de las tardes
proclama la apagada algarabía
en compañía de gregarias sombras.
 
De pronto, el último lirio fenece,
y en espirales cual suspiro inerte,
desaparece entre el viento y la nada.
 
Es octubre, un paisaje desolado.
Es octubre, Quijote sin locura.
Es octubre, poesía olvidada.

sábado, 15 de octubre de 2011

Rediviva ilusión

Al embarcarme en este poema lúgubre

cual amigo me acompaña la nostalgia,

sin objetar los que abandona y encubre

la inesperada sentencia de mi adiós.

...

Veo que padece en solitaria muerte

con su mirada sumida en la tristeza,

intentando entre las ánimas ser fuerte,

pues aún en sombras demuestra su valor.

...

De pronto exime su rabia contenida,

hacia la afrenta ponsoñoza del hombre,

donde cicatriza en brasas sus heridas,

y aún en brasas apacigua su dolor.

...

En portentosa huida se libera al viento,

mientras una fosa irrumpe tal escena;

en ella se depositan los fragmentos

del postrimero suspiros del poeta.

...

Las sombras se marchan, el silencio absorbe

el imponente y pudibundo epitafio,

donde se ha pintado en puridad su nombre

con los tétricos colores del pintor.

...

No pretendo declinarme ante su tumba

ni ambiciono vestimentas de azabache,

porque un suspiro ineluctable me aguarda

al nacimiento de una nueva ilusión.

...

J.N.Q.

viernes, 24 de junio de 2011

Desde el otro lado del muro

De entre todas las vidas que existen

me quedo tan sólo con una,

y si acaso es poco lo que exige

renuncio a su satisfacción y fortuna.

...

Un pedazo de poco es lo que me queda,

si acaso me favorece la suerte,

la que me despoja de las aguas mansas

para lanzarme a donde nace la muerte.

...

No veo ni miro lo que su mirada esconde,

porcibo tan sólo en las grietas de mis años

la caricia incólume de sus desengaños,

mientras se acaba su luz inacabable.

...

Ya los años no son años ni luz ni tiempo,

ni el recuerdo es historia que recorra la memoria,

tan sólo es nada y aunque quede muy poco

es mucho lo que me toca y lo acepto.

...

Irrumpe en este poema y lo allana,

sin embargo, el poema es limpio y puro,

y no traiciona la frágil inspiración profana

aunque el que la escriba haya atravesado el muro.

...

J.N.Q.

domingo, 19 de junio de 2011

Manifiesto de un amor

 
Quiero declamar en mi nueva despedida
profusos versos con suspiros de lancero,
cual romántico de mirada enmohecida,
pero no lo haré, porque aquí escribir prefiero.
 
No intento siquiera emitir en silencio
la historia escondida en mares sin calma.
Me entrego tan sólo en suspiros al viento,
aunque en esos suspiros se vaya mi alma.
 
Te custodian mis ojos desde el sur postergado,
donde el luto es un lujo de dolor innegable.
Entenderán los que creen saber que han amado
la razón de los veros que escribimos con sangre.
 
Fenezco y no digo lo que decirte quiero;
si no logro decirlo es porque llegó la hora
de recorrer el camino, aquel sin regreso,
para estar junto a ti, de una vez y por todas.
 

sábado, 4 de junio de 2011

No me encuentro


Busco en las letras mi descendencia
y entre ellas sueño con encontrarme
aún joven, aún anciano, aún poeta,
sin el desenlace de la carne.
 
Y sigo buscando y no me encuentro,
porque aún no soy lo que yo quisiera:
un rebelde de la buena vida
y un amante de la vida buena.
 
Me detengo en este verso y entro,
a través del cauce de mi pluma,
hacia el grito oculto en el silencio.
 
Y no ostento, no veo ni encuentro,
al joven, al anciano, al poeta;
lo escribo, lo firmo y lo sentencio.
 

martes, 31 de mayo de 2011

La ausencia de tus besos

 
Transcribo tu presencia en los versos de un poema
que oculta la pena del poeta moribundo.
El dolor de quererte es el fuego que me quema,
sin embargo, te quiero y aquí lo grito al mundo.
 
Ya no tengo lenguajes para escribir mis versos,
sólo me queda el oficio aquel de suspirar,
y es que siempre concibo el bálsamo de tus besos
cada vez que suspiro después de agonizar.
 
El silencio se extingue como todos los días,
como acontece siempre en cada paso al andar.
Porque eres de todas la más bella poesía
no morirá mi espera aunque muera de esperar.
 
Recuerdo que escribiste, mustiamente recuerdo,
el poema que relata los besos que te di,
los que no olvidaré, los que me tienen muriendo
por encontrarme viviendo en esta vida sin ti.

sábado, 8 de enero de 2011

No temas quererme


En torno a una noche rimada de estrellas
escribo un poema en deliquio funesto
sin caer cautivo en las noches aquellas
que venció Romeo por ser un Montesco.
 
TRecorres mis sueños en ascua imperfecta
buscando impugnar mi deseo indulgente,
mas soy un mortal con alma de poeta
y eso no comprendes ni entiende la gente.
 
eIntentas en vano apresar mis suspiros
en tu raudo temor, ahogando un secreto;
no temas amar enfrentando el peligro
que mató a Julieta por ser Capuleto.
 
hAunque huyas, amor, lapidando suspiros,
no ocultes lo nuestro por miedo a la muerte.
Si amarte es un crimen, acepto el castigo,
pues prefiero morir que vivir sin verte.

viernes, 7 de mayo de 2010

Dulce poesía


A la fulgente y bella poesía,
dulce y sempiterna cautivadora,
quiero, nuevamente, llamarla ¡mía!
como el hombre a la mujer que adora.
 
¿Cómo no revelar en un poema
la incólume verdad de su hermosura,
si en la larga agonía de una pena
sus brazos me ofrecen su ternura?
 
Pues así, como se aman los amantes,
acudimos al lecho de las sombras
para envolvernos en silencio, a solas,
y enamorarnos mucho más que antes.
 
Desde este noble verso le dibujo
un suspiro inspirado en su belleza,
en su regazo se encuentra el refugio
y la mansión de todo poeta.
 
Le entrego la caricia de mis manos
entre el verso vivaz y moribundo
que acompañan al joven y al anciano
hasta el último rincón del mundo.

sábado, 24 de abril de 2010

El Poeta murió

Ha quedado aciagamente solitaria

en la penumbra de una copla hastía,

escuchando sus estrofas emisarias

que ya adveran una lúgubre agonía.

...

(En el susurro de una breve aurora

acontece lo que el silencio ocultará

y se adormece su lindeza abrumadora

al esperar, por lo que nunca llegará.)

...

En un sueño atosigado de tristeza

el poema que su poeta le escribió,

ha inmolado lo perdido con certeza

al expirar diciendo: ¡Él se marchó!

...

Ella, lamenta mucho su partida,

se encuentra sin mengua abatida,

acongojada en un templo sagrario,

aferrándose muy fuerte a un rosario.

...

Sus oídos no auscultan más poesía

que entre versos cantaba sus canciones,

tan sólo escucha una triste melodía

presente en cada una de sus oraciones.

...

No está más, ofreciendo sus poemas

a su amada, a quién él mucho amó.

Tan sólo queda el suspiro de una pena

envuelto en llanto, porque el poeta murió.

...

Ahora los sueños, le gritarán ¡despierta!

al sentirla dormida y eternamente quieta

junto al poeta, a quien ella mucho amó

y lo acompaña, porque también ella murió.

...

J.N.Q.

viernes, 16 de abril de 2010

Trágica ilusión

Al escribir este poema de atavío fúnebre

cual fiel amigo me acompaña la nostalgia

para otear impávidos mi ilusión en el vacío

que no resiste a la condena de un adiós.

...

Allí padece en solitaria muerte

con su mirada sumida en la tristeza

intentando entre las sombras ser fuerte,

pues aún en sombras demuestra su valor.

...

Pronuncia frágil, con voz de velo blanco,

el desconsuelo inminente del alma

que cicatriza en las brisas sus heridas

y entre las brisas apacigua su dolor.

...

En diálogo indulgente conquista al viento

mientras la fosa irrumpe tal escena,

mostrando el féretro de un suspiro muerto

que es velado junto a los pétalos de una flor.

...

El viento se marcha, se cierra el cofre,

queda paseando sola entre las sombras

y en cada una escribe mi nombre

con los tétricos colores del pintor.

...

Todas las velas lloran su partida

y en mis manos lentamente mueren.

Aunque me queman no dejan heridas

sino tan sólo huellas de aflicción.

...

No quedaré dormido entre sus huellas

y aunque ha muerto, luto no le guardo,

porque un nuevo suspiro me aguarda

al nacimiento de una nueva ilusión.

...

J.N.Q.